PROCEDENCIA O NO DE DECLARACIÓN JUDICIAL DE CONCURSO DE ACREEDORES. SUPUESTO DE EXISTENCIA DE UN ÚNICO ACREEDOR

En ocasiones, surge la duda en los administradores de sociedades mercantiles de si es necesario u obligatorio presentar solicitud de declaración voluntaria de concurso de acreedores en supuestos de existencia de un único acreedor, concurriendo el resto de requisitos parar formular dicha solicitud (insolvencia, falta de liquidez, etc.).

La ya derogada Ley Concursal del año 2003 no establecía ni estipulaba en ninguno de sus preceptos un criterio taxativo que impidiera la declaración de concurso de acreedores, fuera voluntario o necesario, en los supuestos en los que el deudor presentara un solo acreedor, pero ya de su articulado podía deducirse el desencaje de esa situación en el proceso concursal, al estar concebido para la concurrencia de una pluralidad de acreedores.

Por ese motivo, ya desde un inicio los Juzgados y Tribunales del orden mercantil fueron reacios a admitir solicitudes de concurso voluntario o necesario en supuestos de existencia de un único acreedor, y por tanto evitaban la declaración de concurso en esos supuestos, o acordaban su conclusión cuando se evidenciaba la circunstancia de un solo acreedor, bajo el argumento de que “desde el momento en que el deudor que se presenta en concurso reconoce que tan sólo tiene un solo acreedor, no existe concurrencia de acreedores que justifique el tratamiento concursal de la insolvencia”, o que «el presupuesto necesario, aunque implícito, de la declaración de concurso es la existencia de una pluralidad de acreedores, sin la cual el procedimiento universal carece de sentido

Con el vigente Texto Refundido de la Ley Concursal la cuestión parece resuelta, al establecerse que la concurrencia de un solo acreedor determinará la conclusión del concurso de acreedores.

La única duda sería si el Juzgado de lo Mercantil deberá en todo caso acordar la declaración de concurso, y concluirlo después ante la evidencia de la existencia de un solo acreedor, o ya de inicio podría desestimar la solicitud de concurso, voluntario o necesario, si de la propia solicitud se evidencia sin lugar a dudas que la situación es de concurrencia de un solo acreedor.

Serán en todo los Tribunales lo que deban fijar los criterios sobre esta cuestión, que la actual norma no deja explícitamente resuelta.

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